Cadáver exquisito de Los años 20
Este es el texto completo, por ahora. Pueden seguir escribiendo el cadáver exquisito de Los años 20.
Estos nuevos años 20 son la década empezada y tantas otras cosas más entre ellas, una mezcla de palos y piedras con chips de silicio, viven a caballo galopando como Gisella Barreto antes de ser defensora de la moral, tan bastardeada como sobrevalorada, genia y discola como la siguiente, que pensaba todo aquello que acontecía con absoluta seguridad sin que nadie lo viera San Martín adornó la punta de su sable corvo con un poco de cocaina me animé a llegar a la fiesta sonaba six sex… “ese culo si labura necesita ART” y no hay “sana sana” que pueda arreglarlo sin intentar demasiadas veces con ilusiones de por medio y sin cuarteles seguiremos eso llamado esperanza, no alcanza. solo buscar refugios quedará en el caminante encontrarse en sus huellas para así llegar a la tan aclamada libertad que se esconde detrás del vidrio templado de la indiferencia plástica, blanda, fina. Indiferencia de sobre sin abrir, sin cálculo el sobre, la noticia, la última probabilidad Lo sabía. Lo había sabido siempre. aunque ese saber estaba podrido como su mente tan onírica e irónica, incapaz de convivir un rato con la realidad ¿me dejará sorpresas o ganas de volver a empezar? Esperé que mi voz callara, que se llenara de musgo y hongos, y las flores con polen derretidas por el sol el otro día, sorprendidas, antes de la lluvia que caería al piso hasta derrumbar todo lo que quedó de mí, de vos, de nuestro presente que ahora parece la cáscara podrida de una mandarina a la que ya empezaban a salirle esas manchitas verdes tan simpaticas no parecen polvo, son casi caras. o máscaras de un tiempo ya sin sombra que se desplaza por las baldosas como una larva cocainómana que desesperadamente se come a sus padres mientras duermen. la música medieval, cantos sin origen, tampoco destino… un desesperado intento por encontrar a alguien con quién pasar un rato y amar aunque cueste tanto con el tiempo mordiéndonos la sombra de un jinete desesperado bajo la luz de una nave espacial qe lo seguía aunque avanzaba más rápido de lo que sus piernas podían correr y de lo que su corazón podía amar. Así avanzaba mi vida con mucha mas alegría que antes. de que asumiera Javier Milei y convirtiera el país es un tazón de cereales integrales acompañados con leche de cabra que está más loca que una habitación llena de flores perteneciente al personaje cínico de una novela oscura y lánguido como un atardecer caluroso en una galería comercial, una de las más pequeñas del mundo, detrás de la base Marmbio donde la tierra se mezcla con la nieve y tres pingüinos convulsionan les hice una tostada con palta para ver si mejoraban pero al final, la verdad que no hacía palta que se cae del árbol un roble alemán macizo con un tronco fuerte y ramas nudosas que toco despacio con las dos manos y me digo carajo los alemanes son fuertes no se puede negar como no se puede negar este intenso frenesí que me provoca el no saber todo lo que hay en el fondo del mar yacía quieta la estatua. Me paralicé, cuando entrabas en mi casa y en mi alma descansa iel deseo iracundo de prender fuego el obelisco prender un pucho, mirar la luna y no sentirse tan sola después de todo lo que implicó la tormenta fue una cantidad de barcos hundidos impresionante bajo el agua plateada del Atlántico que reflejaba el sol dorado y enseguecia a la gente de ojos más privilegiados, de pestañas largas y sin ojeras pero con unas orejas toqueteables y unas manos espinosas llenas de callos rojos tus manos sostenían todo el dolor de tu mundo es una frase que no tiene sentido para nada de lo que acontece en el pequeño rincón izquierdo de su cerebro, al que llamaba “el rincón irreverente”, y lo obligaba a recordar a su miembro erecto aquellas noches de descontrol en una habitación subalquilada cerca de los choclos y la gente hecha de choclos que con el calor explotan en pochoclo que nunca me gustó, preferiría que en el cine se coma manteca grasosa y azucarada manteca derritiendose sobre tu cuerpo desnudo y tentacular, escamoso, podrido como una manzana en verano bajo el sol durmiendo las mejores siestas que tanto nos mimaban al ser tan relajantes cómo sus ojos celestes, que recuerdo y tiemblo, además de las mujeres de mi generación no saben sufrir pero sí vestir muy bien para ir a bailar. Esto es muy **interesante, frecuente, raro y espeluznante, una odisea, una mala pwor **tstrwqo, como diría un robot mientras el aceite le chorrea por la frente, nublandole la vista de tan grande que era la ambición por realizar una pintura del mundo **es una tarea difícil para un ciego **que aunque mire no observa…
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