Número 1Nota Editorial

Una revista generacional

Una revista generacional

Los años 20 empezaron con una pandemia y un encierro. En Argentina las crisis previas no hicieron más que acelerarse: crisis económica, crisis de representación política, crisis social. Crisis total, entonces, como contexto para el triunfo de un candidato como Javier Milei.

El mundo de la cultura no fue ajeno a estos procesos. Frente a la dificultad de pensar el futuro, la respuesta que predominó fue la defensiva, la de aferrarse a un pasado reciente. Las distintas esferas artísticas se fueron desconectando entre sí, cada vez más cómodas en sus respectivos nichos y hablándole a los propios. El triunfo libertario profundizó la confusión, pero creemos que al shock también lo está sucediendo una nueva voluntad de pensamiento, de entendimiento y de revitalización.

Es entonces que nos preguntamos: ¿qué puede surgir de una radiografía del presente? ¿Qué discusiones se pueden dar hoy y cómo empezar a plantearlas?

Por eso pensamos en hacer esta revista. A cien años de un momento álgido de discusiones y polémicas libradas en revistas culturales, adoptamos el título de Los años 20 como una invocación, sí, pero una invocación a nuestra propia época, este presente que pretendemos interrogar a partir de distintas disciplinas artísticas, en el afán de producir un lugar de discusión. Pero los años 20 son también algo más: la edad que engloba a los autores y artistas que integran la revista. O al menos hasta hace no tanto. Lejos de toda demagogia, pensamos esta decisión como una apuesta y una creencia en la juventud, un intento de apelar a la idea de generación.

Desde el primer momento buscamos autores jóvenes, elegimos aquellos cuyas miradas más nos interesaban, los invitamos a que nos contaran sus inquietudes y sus ideas, las discutimos y les pedimos que las reflejaran en un texto para la revista. También elegimos artistas visuales que nos cautivaban e intrigaban, y les propusimos formar parte con una selección de sus trabajos.

Los ensayos y las obras visuales que recibimos están repletos de ideas, particularidades y matices. Nos encontramos, y nos fascinamos por ello, con preocupaciones que se repiten y motivos que obsesionan por igual.

Ante todo, los autores hallan un vacío. Hay algo que debería haber que no está, algo que pudo ser y no fue. Los textos de la revista están poblados de un reclamo: faltan formas de imaginación, de erotismo o de expresión para el presente. Desde el achatamiento estético y la pérdida de ambición en las ficciones hasta los debates en torno a la relación del arte con su contexto, la época se presenta ante los ojos de los autores como un territorio poco cultivado. Esto no significa que sea estéril. La voluntad y la creatividad de los textos, de hecho, da cuenta de su fertilidad. La acumulación histórica, así como la multiplicidad de medios, formatos y plataformas de hoy en día, parecen revelarse en esta selección. Es fácil cruzarse con ideas hiladas de manera fragmentaria y reivindicaciones de la extensión, abordajes desde una historia y desde la Historia, formas sórdidas para imágenes ligeras y estéticas festivas que retratan panoramas terribles. Frente a aquel vacío en el presente se levanta una voluntad constructiva hacia el futuro, un intento de trazar constelaciones que nos orienten.

Juzguen por su cuenta. No hay nada que valoraríamos más que una respuesta, una discusión suscitada por este primer número. Y que la segunda mitad de la década nos encuentre con alguna que otra certeza que marque el camino.